Monday, September 25, 2006

- ¡El emperador esta desnudo!, grito un niño entre el tumulto,
y se quedo mudo.

El Hinostroza de hoy, es mucho más Light y prosaico. Ama la comida, y escribir sobre ella. Primicias de Comida Peruana es uno de sus más recientes libros en donde plasma la historia de lo que comemos (un poco la historia de lo que somos), y su pasión por cocinar, con el que se adjudica una mención honrosa en el Premio Nacional de Gastronomía 2005 de España otorgado en Madrid por la Academia Española de Gastronomía, y la Cofradía de la Buena Mesa. Y a pesar de tener un best - seller sobre astrología, no creo correcto que la alharaca limeña le reviente más cohetes de los que merece, o nuestro medio de todos los días lo trate como a una celebridad, en especial ese diario El Comercio, a él y los de su generación: Cisneros y Lauer, principalmente, como la comidilla de la poesía nacional y latinoamericana, cuando son talentos medianos como lo son tantos. Comunistas arrepentidos que distan galaxias y eternidedes antes de llegar a ser geniales.
Lo suyo es pura condescendencia ante un vacío de ideas y propuestas muy evidente. Poetas acomodaticios. Frívolos de sentimiento que confunden lo universal con lo doméstico. Debieran avergonzasanse poetas del statu quo. Ante la falta de protagonismo efectivo; de una poética y una acción que no buscan nada para nada el bien de la especie, ni sueñan con él, ni de su país por ser más pueriles; sólo el vivir bien entre los burgueses y los huachafos (artistas para la foto del Dominical o la columna de sociales). Han dejado de ser parias: ya no son poetas.


La de Hinostroza es también una poesía burguesa. Practicar una poesía alejada del legado original de todas las poeticas, del legado o principio generador: la rebelión, y por persistir en su academismo, sus palabras no suscitan atención ni eco en el alma de las masas, excluidas por su lenguaje cerrado e inexorable, raramente captura a otros individuos además de los estudiantes, que quieren ser conocedores por pose, y dejan erigirse a poetas mediocres como grandes maestros de la palabra, todo porque son unos ignorantes, los cuales más que seguro, jamás han leído algo grande, y no saben siquiera intuir lo que esa palabra adjetivo significa. Los felicitan en todas partes por haber resuelto la falsa separación entre poetas sociales y poetas puros. Hinostroza sería un poeta puro, es decir que no cree en el cambio social, en el activismo político; entiende el poema y la poesía como un acto individual, (todo esto a pesar de haber estado con Heraud en Cuba) no comprometido: no dispuesto a desencadenar una rebelión contra toda injusticia; rol de la poesía. La antítesis de Heraud a quien quería tanto pero prefiere no recordar porque lo eclipsa.
Por no haberse dejado seducir por las ideologías lo admiro como hombre, pero por su falta de corazón no puedo como poeta. Una poesía, al igual que una religión que no libera, es un absurdo. O seré yo, que por buscarle alguna utilidad a algo tan inútil, peco de necio e ignorante, y me atrevo a afirmar lo que afirmo, y es que puedo decir que mis amigos Rafael Benavides, Pedro Favarón, Carlos García Montero, escriben mejor que él. Poesía, claro esta, eso a pesar de todos los premiecitos con los que se pueda condecorar al vate. Siento simpatía por él, aunque no lo conozco, pero me parece un hombre tierno, y donde hay ternura, hay juicio recto. Claro que esto es una horrible proyección de quien habla. Pero no es intención de nadie disminuirlo, pero sí desmitificarlo, y también a Cisneros, que simplemente es una taba, como queda demostrado en su poema ese de la araña, ¿o era de Rosela di Paolo?, perdonen los neoclásicos de Lima sucursal de Miami o Paris por seguir jugando el juego con el que se congojan los huachafos, de cuyo club de cojudos es presidente vitalicio el ilustre hombre sin mentón; Mario Vargas LLosa. ¡Al carajo con los Intachables! Esos que todos conocemos, esos que todos respiramos. Este diletante escrito tiene que terminar pero no sin mencionar antes a ese Yoda con sancos que es al señor Fernando de Syslo el cual nos tiene, como los Rolling Stones hace 30 años con la mismas canciones, pero con los mismos oscuros, incomprensibles, e impenetrables cuadros del Perú antiguo; tampoco sin antes acusar con el dedo índice al gran Satanas, propulsor de esta de esta mentalidad femenina, que es causa o reflejo suya: el periódico ¨El Comercio¨, una suerte super yo narcisista que se deja manosear por sus bajos instintos. Una puta fina; como cualquier señora bien de Lima este lado de Lima. Salvo mi madre, y par más.

Sunday, September 24, 2006

Sobre algunos de los cuentos reunidos en Extremo Occidente

Conforme leo a Hinostroza me convenzo más de su talento. Había escuchado él, y lo leído antes, pero no con la debida atención. Incluso me parece que llegue a verlo en el festival de Poesía el Patio Azul 2002 en Cajamarca. Me equivoqué en mis primeros juicios, lo subestimé: es un cuentista de pluma ágil, divertido, de narraciones circulares con tendencia a la paradoja. Acabo de leer tres cuentos publicados en Cuentos de Extremo Occidente; Variante Pasamayo, el Benefactor, y las Leyes del Amor. El primero salió en la República cuando Augusto Thornike era Director, y el segundo ganó el premio Juan Rulfo en 1987. Ambos extraordinarios. Pero debo decir que mucho más me gusto variante Pasamayo. El tercero y último, es muy bueno también, pero no me fulmino, aunque demuestra suficiente conocimiento de la astrología para engañar al neófito, y para sacarles a su vez, una mueca de incomodidad a los astrólogos.

Variante Pasamayo relata la historia Goyo, un narcotraficante que luego de un tiroteo con la policía debajo de un puente en la panamericana norte, en el cual su novia se ha bajado a orinar desfachatadamente, mientras huyen de unos traficantes, y tras el cual no recuerda nada, despierta en el cuerpo de otra persona. En el cuerpo de un actor, que realiza una película en la cual este lo representaba a él, y que relata su vida, aunque todavía no lo sepa, y vaya a saber que esta muerto, allá, por el final. El cuento posee la habilidad de mantener el suspenso en vilo hasta el final, donde remata. El cuento termina con la escena del comienzo, con lo que queda cerrada la historia. Vive su muerte real, y luego la representa. No deja de haber cierto elemento circular y onírico que nos recuerda a ese cuento de Cortazar en el cual un hombre lee en un sillón, mientras fuma y comienza a ver que el cuento lo tiene a él de víctima del protagonista, acechándolo cuando ya es muy tarde, por detrás de la cabeza.

Otro elemento llamativo de Variante Pasamayo, y que tiene en común la historia de Goyo con el Benefactor, y que poseen las tres, es que sus personajes principales no son del todo ellos mismos. El protagonista de Variante Pasamano no es Goyo, sino el cuerpo astral de Goyo, que cambia de cuerpo y pasa a ser Miguel, un actor blanquiñoso mismo Cristian Meier o Santiago MacGil. El protagonista de el Benefactor, Francisco Orihuela, se beneficia B. alguien a quien no conoce, pero el cual firma sus obras, sólo dios sabe porqué, con su nombre, manteniendo a Orihuela en el temor de ser descubierto, de que alguien lo reconozca y lo llame impostor, de que el autor real venga y le exija cuentas de los beneficios recibidos, pero permitiéndole al mismo tiempo, empavonarse con el prestigio de los premios que para el ganan, viviendo y viajando con las regalías de los derechos de autor, y convirtiéndose de la noche a la mañana en una celebridad. Sus personajes sorprenden al destino porque terminan o empiezan por vivir vidas que no les corresponden.

En Las Leyes del Amor, el último cuento de esta antología, sale a flote, otro de los temas de interés, o pasiones de Hinostroza: la astrología. Es un cuento en el cual utiliza mucha terminología de esta ciencia o pseudo ciencia desde siempre ejercida por los hombres a través de la cual su protagonista, un astrólogo que pasa año y medio ingresando datos a una computadora mientras se recupera de la hepatitis en su cuidad natal de el Cuzco, luego de llenar una base con más de 200 personas, decide llevar a cabo el experimento que coronará su teoría.

Compara los perfiles que podrían enganchar amorosa-eróticamente-sexualmente con el de uno de sus primos, quien piensa sentar cabeza y se ha ofrecido seriamente como voluntario para el experimento. Compara la compatibilidad de los algoritmos venusianos para alguien con la carta astral de su primo, con los algoritmos de todas las mujeres de dicha base de datos. Analizan los perfiles de las muchachas con más alta compatibilidad y deciden que una tal Claudia amiga de una prima es la indicada. Ninguno de los dos la conoce. Sucede que el día del encuentro el que se enamora es Rafael, el protagonista. Otra vez encontramos el recurso de la translación o interpolación, en este último cuento, donde el protagonista, como se ha hecho constante, termina por representar un rol que en primera instancia, como científico, no le corresponde: el de él enamorado, dando una prueba más de la irracionalidad de cupido.

Este es un elemento que Hinostroza prueba manejar muy bien, la interpolación en sus historias. Como si sus protagonistas vivieran lo mismo dos veces; Goyo en el cuerpo del actor, en el Benefactor Orihuela usurpa sin buscarlo el lugar de B. y en estudios sobre el amor, el espectador, el estudioso, el científico salta de protagonista al meollo de la acción amorosa destinada, desde el inicio de la narración, a otro. Sin duda corresponde a un novelista vivir muchos roles, pero para el caso Cuentos de Extremo Oriente, son los roles los que encuentran nuevos ángulos de experimentarse a sí mismos.

Saturday, September 23, 2006

Sobre lo que le preguntaría a Rodolfo Hinostroza, o a cualquiera de los poetas de su generación.

Basta con ingresar en la red para saber que el nombre de Rodolfo Hinostroza tiene un peso dentro de las letras nacionales y latinoamericanas. No lo considero peso pesado, pero tiene lo suyo. Una forma interesante, propia y culta de narrar. Investigando salta a la vista una juventud aventurera y contestataria; idealista y realista al mismo tiempo, protegido por el esqueleto de un lenguaje hermético. Sin embargo, esto último, al menos en Memorial de Casa Grande; Lustra editores 2005, se rompe y cede a la metáfora limpia y clara de un lenguaje sencillo. Lenguaje sencillo en el cual relata aspectos de su niñez e historia familiar, con ternura y añoranza ocultas, que lo hicieron ser lo que es hoy. En ese sentido lo considero un libro sin mayor pretensión que ser el mismo. Y ese es el mayor valor.

Aunque ha sido sino intenso de poetas querer cambiar el mundo que cuando en cuando; el Hinostroza de nuestros días es otro a aquel que estuvo atrincherado en Cuba esperando una invasión norteamericana en el 63 el día de su cumpleaños brindando con sus camaradas al son de una taza de chocolate, ni el joven que acompaño los hechos de mayo del 68 en Paris. En aquel entonces el mundo estaba encendido como hoy por el juego de las ideologías. Los poetas, los intelectuales, los estudiantes, tenían ideas propias no sobre las políticas, pero si sobre el ideario que deberían seguir sus países y otros; tiempo en el cual nada escapaba de la polarización, a la que estamos regresando, pero en lugar de ser la ideología, ahora es más visceral: la religión. En los 60´s el mundo se debatía entre el comunismo y el capitalismo, que prometían lo mismo, el preciado bienestar humano.


Me gustaría preguntarle a Hinostroza qué hizo que la generación famosa del 60 fuera apolítica. Me gustaría preguntarle si fue el temor. ¿Me gustaría saber si tuvo el valor de vestir la bandolera, enarbolar un fusil, e ir a morir algún lugar del río Madre dios, entre flores y árboles? Hinostroza era comunista y debe haber estado en Cuba con Heraud en el 62 y 63, pertenecían, más que probable, a los mismos círculos intelectuales, y estaban infundidos de las mismas ideas. Ese no compromiso con las ideologías provenía del miedo o de la razón de alguien que puede ver sobre el hombro de las ideas, muchas veces, casi todas, vanas para conseguir su fin último de transformar al hombre. ¿El asesinato de Heraud tuvo algo que ver algo con la decepción expresa en Consejero del lobo?, publicado apócrifamente en La Habana de 1965, dos años después de que cayera Javier en manos de policía y los población a la que pretendía liberar del imperialismo norteamericano, tan en boga hoy. Todo eso parece muy ingenuo, pero hace 40 años era un conflicto permanente, y era una opción la de tomar una acción armada. El asesinato de Heraud rebela el carácter idealista y romántico de movimientos que no representaban a las masas.

Si vas a la batalla tienes que temer la muerte es una sentencia de Consejero del lobo. Ante el proceder de Javier, estas palabras palidecen. ¿Podríamos acusarlos de ser poetas de salón a Hinostroza, o a Cisneros? ¿O es que la vida es mucho más prosaica que el altruismo radical de Heraud? En todo caso, por ello se distinguen su palabra y él dentro de ese pequeño universo llamado la generación del 60, y creo que marco un hito para sus contemporáneos que lograron por fin desatar el nudo que la poesía había hecho con la militancia política. Hinostroza tenía razón para decepcionarse de todo, no solo de Cuba, (ante la muerte uno reflexiona mejor), sino de todos los ismos(comunismo, conservadurismo, liberalismo, pragmatismo, lo que fuere).

Monday, September 11, 2006

Por Pedro Jerónimo Cabrera Ganoza
....pero aún la caja de resonancia del cerebro se niega a aceptar el tan tan primitivo de la tie-rra. Todo cerebro vivencial se rebela contra el ritmo impunemente salvaje de los ritos entendidos por buenos a las costumbres. ¿¡Que cerebro que verazmente viva será capaz de someter sus sesos al tonto paso de las procesiones del dios con zapatos?! ¿Qué lóbulos cerebrales pensantes no estallarían en mil y un pedazos si tuvieran que uncirse al yugo de los "mesiánicos" y encomiables colectivos del "buen estar", puesto que "el buen ser" se desterró hace mucho de los paraísos terrenales y anda por ahí perdido, diluido y proscrito! Todos los paraísos terrenales concebidos pro el hombre persiguen y

acosan a "el ser", por que este no es susceptible de confrontársele con exactitud a las escalas comunes del bien y del mal. Las tablas de su ley se rompieron al Ser; las tablas sólo dictan las leyes del estar. Las tablas principalmente sirven para estabular la grey al establo de los convenientes preceptos del bien y del mal, en unos casos y lado del mundo, y del mal y del bien, -así en este orden- en los otros casos y otro lado del mundo y sus "conspiculsimas" cavilaciones domésticas, pero con rango de altura de vuelo espacial en ambos casos de las cosas del bien y del mal o del mal y del bien, según miremos el fiel de sus escalas y balanzas con que se compulsen, valoren y pesen las mercancías morales del orbe.

Neuronas vivencialistas decididamente amotinadas contra el necio estar de los estamentos, parámetros y entornos. Los insurgentes esta vez se rebelaron contra el continuismo inmovilista y también contra los profesionales de la revolución por la revolución misma, aunque las demás veces es por un contante y sonante sueldo de burócrata dorado o pardo de los sacerdocios del estatismo. Fuente de las conspiraciones; osamenta de la constitutiva alianza de las reivindicaciones individuales y colectivas. Profesionales.
En las cumbres donde germinan las grandes interrogantes, están al par y cubriéndolas a manera de manto ceremonial, las nieves de la perenne ausencia; pero las altas cumbres son las que constituyen las auténticas nacientes del río de la mayor conciencia existencial, aunque sus aguas se deriven de la nieve derretida en también mil y una gotas que han de drenar hacia los valles que se precipitan en busca del calor que haga posibles las siembras, como las mil y una palabras fecundas del silencio germinal con que se nos dice algo más que no sea la simple monserga de siempre; como las mil y una rutas de la certeza que nos conducen a la verdad de las cosechas imperecederas, cuando las mil y una cabezas del monstruo, inmensa fiera que se decapita a si misma para poder proseguir viviendo al decir demasiado lo prohibido a todos los que intuyen el pecado original del hombre al haber nacido al don brillante y superior de la inteligencia, ya derramada en el maravilloso dolor de la inmensidad, la impotencia del plazo y las tinieblas del castigo, con que nos ciega la gran luz de las aproximaciones al sol.